Existe algo en nosotros que funciona como una brújula interna. Carl Rogers , psicólogo humanista, la llamó Proceso de Valoración Organísmica (OVP): una capacidad innata para reconocer, de manera intuitiva, qué decisiones están alineadas con lo que somos y cuáles nos alejan de nuestra autenticidad. No se basa en normas externas ni en expectativas ajenas, sino en una percepción profunda de coherencia interna.
Es simple: cuando escuchamos esta brújula, avanzamos con mayor integridad; cuando la ignoramos, algo en nosotros comienza a desajustarse.
«Hay algo dentro de ti que sabe.
No grita, no impone, no empuja con fuerza. Pero cuando lo sigues, todo encaja. Y cuando lo ignoras, algo se apaga.»
Es una orientación silenciosa, una sensibilidad fina que reconoce lo verdadero antes de que puedas ponerlo en palabras. No responde a la mirada de los otros ni a la necesidad de agradar. Responde a lo que eres.
Cuando te alejas de esa voz interna para cumplir, encajar o sostener expectativas, empiezas a reducirte. No ocurre de golpe: sucede poco a poco. Se apaga el brillo, se pierde la energía, se diluye la presencia.
La plenitud aparece cuando te permites escuchar y actuar desde ahí. Cuando usas lo que eres —tus dones, tu mirada, tu sensibilidad— no para demostrar, sino para ofrecer.
Escuchar esa brújula interior, para mi, transforma la forma en que habitas el mundo.
¿Qué marca la tuya hoy?
